UN ESTADO INCOMPRENDIDO
LA DEPRESIÓN Y SUS SÍNTOMAS
Mujer ante la bruma. Imagen cedida por Pexels.
1 FEBRERO 2024 • POR
No confundas tristeza con depresión, ya que la tristeza es una emoción humana primaria y forma parte de nuestra vida sentirla.
¿Qué es realmente la depresión?
Cuando tenemos depresión, presentamos principalmente un estado de ánimo deprimido o pérdida del placer o el interés por actividades durante un periodo prolongado de tiempo. Todo ello interfiere en nuestra vida cotidiana alterando nuestros pensamientos, emociones y/o conductas.
SÍNTOMAS
- Estado de ánimo deprimido a diario. Nos sentimos desanimados o tristes. Podemos sentir a menudo que estamos ‘’por los suelos” o nos puede parecer que ‘’estamos sosos’’. En los niños es frecuente que los encontremos con un estado de ánimo irritable en vez de triste.
- Disminución del interés o de la capacidad para experimentar placer en actividades cotidianas. Por ejemplo, que antes me gustara mucho ir al fútbol, pero lo he dejado sin motivo aparente.
- Aumento o disminución importante de peso. Tengo ganas de comer más, y también más ansia por determinados tipos de comida como dulces. O por el contrario, me tengo que forzar para comer.
- Alteraciones del sueño. Puedo sufrir de insomnio o hipersomnia (dormir en exceso).
- Agitación o retraso psicomotor. Como ser incapaz de sentarme y estarme quieto o por el contrario, puedo mostrar un discurso, pensamiento o movimientos corporales ralentizados.
- Fatiga o pérdida de energía. Sufro de fatiga mantenida sin haber realizado ningún esfuerzo físico o me requiere un considerable esfuerzo ejecutar tareas sencillas, como cepillarme los dientes, ir a comprar, etc.
- Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados. Me culpo constantemente sobre pequeños errores del pasado. Me culpo a mí mismo de estar enfermo y creo que no valgo nada, etc.
- Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse. Puedo tener indecisión, parecer distraído, me puedo quejar de problemas de memoria.
- Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio. Por ejemplo, desear pasivamente no despertarme por la mañana, creer que los demás estarían mejor conmigo muerto, desear terminar con mi dolor, querer rendirme ante problemas que parecen insuperables, no querer ser una carga, etc.
Para que podamos hablar de un estado depresivo, debemos presentar varios síntomas, aparte del estado de ánimo deprimido o la disminución del placer.
DIFERENCIAS ENTRE TRISTEZA Y DEPRESIÓN
Aunque muchas veces las personas usamos ambos términos indistintamente (ej: ‘’estoy depre’’), no es lo mismo.
No confundas tristeza con depresión, ya que la tristeza es una emoción humana primaria y forma parte de nuestra vida sentirla. Es una reacción emocional que aparece cuando nos enfrentamos problemas o eventos que nos afectan (ej: pérdida de trabajo, divorcio, pérdida de un ser querido, suspender una asignatura, etc.).
No tienes por qué etiquetar la tristeza como algo malo o negativo, ya que tiene una función adaptativa, permitiéndonos expresar el dolor que sentimos y nos ayuda a regularnos emocionalmente ante algún problema.
Cuando nos sentimos tristes, es normal que no nos apetezca salir, experimentemos cansancio, lloremos, sin embargo somos capaces de seguir adelante con nuestra rutina y podemos disfrutar de pequeños placeres cotidianos como por ejemplo ver una película, comer algo que nos guste, hablar con un amigo, etc., cosas que nos sacan por un rato de esa tristeza.
Esta emoción, aunque la experimentemos muchas veces a lo largo de la vida, es un estado de ánimo transitorio. A pesar de ello, si sentimos que se prolonga en el tiempo excesivamente y nos impide seguir adelante con nuestras ocupaciones diarias, además de generarnos un malestar intenso, es cuando puede estar convirtiéndose en depresión.
Cuando hablamos de depresión, nos referimos una enfermedad en la que manifestamos otros síntomas, aparte de la tristeza, como los mencionados en el apartado anterior (fatiga, desesperanza, etc.).
La depresión es un trastorno mental multicausal, es más complicado determinar por qué se ha originado, ya que hay muchos factores que pueden estar interviniendo en ella (genéticos, biológicos, cognitivos, relacionales, ambientales, etc.).
En realidad, la mayor parte de las personas con depresión necesitan tratamiento para mejorar, por lo que es importante que podamos pedir ayuda.
TRATAMIENTO
Muchas veces, nuestros amigos, familiares, conocidos, etc., nos pueden hacer comentarios como ‘’tienes que ser más positivo’’ o ‘’solo tienes que esforzarte más para ser feliz’’, y aunque solo quieran ayudar, si padecemos este trastorno, dichas palabras pueden provocaros sentimientos negativos, como culpabilidad por no poder ser positivo o que no estemos luchando lo suficiente.
Nos encontramos ante un trastorno complejo con muchos posibles orígenes, ya sean psicológicos (situaciones estresantes, problemas relacionales, problemas económicos, tipos de personalidad, etc.) o biológicos (alteración en los neurotransmisores cerebrales, cambios hormonales, enfermedades orgánicas, etc.). Y si lo padecemos, no podemos controlar todos estos factores y hacer que todos nuestros síntomas desaparezcan así sin más.
En realidad, la mayor parte de las personas con depresión necesitan tratamiento para mejorar, por lo que es importante que podamos pedir ayuda.
Los tratamientos más eficaces para la depresión son los psicológicos y/o farmacológicos. Aunque ambos tratamientos, por separado o en conjunto, sean útiles para tratar este trastorno, la terapia psicológica ofrece algo extra.
La depresión nos afecta de forma diferente, ya que todos tenemos nuestras propias particularidades, por ello, no existe un único tratamiento psicológico que pueda aplicarse a todos nosotros, y aunque la terapia cognitivo conductual es lo que ha obtenido más evidencia, es importante que podamos hablar con el psicólogo para determinar entre ambos que es lo que más nos puede ayudar dependiendo de nuestras circunstancias personales.
La terapia es un espacio de seguridad y confianza en donde acudimos no solo para tratar los síntomas, sino que podemos expresarnos libremente sobre todo aquello que nos inquieta, adquirir un conocimiento más profundo sobre qué es lo que nos ha llevado al lugar en el que nos encontramos, qué estrategias propias nos vienen bien individualmente para mejorar nuestro estado anímico, podemos tomar conciencia sobre los sentimientos y pensamientos que estén interfiriendo en nuestro problema, así como a prevenir y/o afrontar posibles dificultades futuras.