Hola,
Tanto si es la primera vez que inicias un proceso, cómo si ya lo has hecho más veces, quiero darte las gracias por estar aquí ahora. La terapia no comienza con la primera sesión, ni siquiera en el formulario que acabas de rellenar, comienza cuándo tomas la decisión de pedir ayuda externa, por lo que calcula el tiempo que llevas trabajando ya en tu proceso ;).
Cuando uno se embarca en un proceso psicoterapéutico, normalmente tiene claro el objetivo: “dejar de tener ansiedad”, “romper con mi pareja”, “hacerme valer”, “relacionarme mejor», pero desconoce la forma de lograrlo. Gracias a la terapia aprenderás nuevas formas de relacionarte con tu problema, cómo gestionarlo, ó cómo hacer para que deje de tener tanto protagonismo. Y te darás cuenta de que la herramienta más importante de aquí eres tú.
Por eso, tiene sentido que el mejor paso que puedes hacer es buscar un espacio para ti, donde darle voz a tus miedos, inseguridades… o simplemente escucharte sin que nadie te juzgue.
Y ahora te preguntarás… ¿cuál es nuestro papel?.
Nuestra figura existe para acompañarte, bien desde una distancia simbólica que necesites o que marque el propio proceso terapéutico. Gracias a ti, descubriremos juntos/as cuáles son tus necesidades, y la terapeuta te conocerá respetando los ritmos que marques y creando un espacio seguro en la consulta, de confianza, intimidad y vínculo. Sobretodo de cambio y crecimiento personal.
Probablemente habrá momentos de la terapia que costará enfrentar, y te encontrarás con partes de ti que desconozcas, o no te gusten demasiado. Pero también te reencontraras con otras de las que te sientas orgulloso/a y que te ayuden a avanzar.
Así que, como habrás visto esto no consiste en aplicar un modelo genérico, ya que cada proceso es personal y único. De momento, ahora que conocemos el origen, busquemos juntos el camino.