UN ESTADO INCOMPRENDIDO
DESCUBRIENDO EL DUELO Y CLAVES PARA GESTIONARLO
Imagen cedida por iStock.
1 SEPTIEMBRE 2023 • POR
A través del duelo, podemos enfrentar nuestras emociones, aprender a adaptarnos a la nueva realidad, e incluso conocer una parte de nosotros hasta ahora desconocida.
Conocer el proceso de duelo
El duelo es una experiencia profunda y desafiante a la que todos nos enfrentamos en algún momento de nuestra vida. Ya sea por la pérdida de un ser querido, el fin de una relación, o cualquier otra forma de separación o ruptura significativa. Sea cual sea el motivo, su duelo nos sumerge en un torbellino de emociones y cambios repentinos. ¿Por qué?
El proceso de duelo es único para cada uno. El mismo duelo puede provocar una reacción emocional muy intensa para unos, y prácticamente pasar desapercibida para otros. Esto depende de lo representativo de la pérdida, los recursos o estrategias de afrontamiento de cada uno, sus circunstancias vitales, o el apoyo del entorno, etc…
En este artículo, vamos a hablar del duelo en detalle, desde los motivos por los que podemos atravesarlo, sus tipos y las etapas características de todos ellos.
Espero ayudarte a que descubras y comprendas este proceso psicológico que es tan común y a la vez desconocido.
¿Qué nos lleva a atravesarlo?
- Muerte de un ser querido: Es el más reconocible para todos ya que al perder a alguien cercano, como un familiar, amigo o mascota, puede provocar un profundo dolor y desencadenar el proceso.
- Fin de una relación: Cuando se pone fin a una relación, ya sea sentimental, amistosa o incluso laboral, puede llevarnos a atravesar un duelo. La ruptura de los vínculos emocionales, la rutina y la adaptación a una vida sin esa conexión puede ser dolorosa y desafiante.
- Pérdida de la salud o capacidades: Al recibir un diagnóstico grave, sufrimos un shock al enfrentarnos a una enfermedad que no hemos sufrido nunca, una discapacidad o la pérdida de habilidades físicas o mentales que nos va a llevar a un duelo profundo, en el que necesitamos aceptar ese cambio en nuestra vida y la nueva situación que vamos a vivir. Es normal experimentar la pérdida de una identidad anterior y que luchemos por adaptarnos a la nueva realidad, ya que todo se produce de forma muy repentina.
- Pérdida de un trabajo o un hogar: El desempleo, el cierre de un negocio o la pérdida de un hogar nos van a provocar una situación de duelo debido a la pérdida de la estabilidad económica y emocional. Estos casos pueden llevarnos a sentir incertidumbre, miedo y tristeza.
Estos son sólo algunos de los motivos que pueden llevarnos a un proceso de duelo, pero recuerda que todo proceso de separación o pérdida puede recrear este cúmulo de emociones.
No te preocupes porque no existe una respuesta “correcta” ni “incorrecta” ante la pérdida.
¿Cómo lo gestionamos?
Podemos manifestarlo de diferentes maneras:
- Duelo normal: Es el duelo común y se refiere a la respuesta emocional y física ante una pérdida significativa. Incluye un abanico de emociones que van a durar un periodo de tiempo. Aunque el proceso pueda ser intenso, generalmente podemos seguir adelante y encontrar una nueva forma de vivir sin la presencia de lo que hemos perdido.
- Duelo anticipado: Lo vivimos cuando somos conscientes de que la pérdida va a ser inminente, como en el caso de una enfermedad terminal o una ruptura sin vuelta atrás. Este duelo nos permite hacer una preparación emocional para la pérdida, pese a que resulte dolorosa y difícil de gestionar.
- Duelo complicado: Se caracteriza por una intensificación prolongada o inusual de los síntomas “normales” del duelo. Suele incluir dificultades para aceptar la realidad de la pérdida, una prolongada sensación de aflicción, o sentimientos de culpa e incapacidad para retomar las actividades diarias.
- Duelo crónico: Se refiere a un estado prolongado de duelo en el que no logramos avanzar hacia la adaptación e integración de la pérdida. Interfiere significativamente en nuestra vida cotidiana.
- Duelo ausente o inhibido: Vamos a experimentar una aparente falta de reacción emocional ante la pérdida, a modo de forma de autoprotección o una respuesta de factores externos que dificultan la expresión emocional (no se lo permite, o tiene que hacerse cargo de otras personas, por ejemplo).
Cada persona vive el duelo de manera única, y es posible que puedas identificar características de más de un tipo de duelo en tu propia experiencia. No te preocupes porque no existe una respuesta “correcta” ni “incorrecta” ante la pérdida, y es tanto normal como válido que sientas una lluvia de emociones a lo largo de esta etapa.
Un recorrido no cronológico
Podemos plantear el duelo en diferentes etapas, ya que conlleva un proceso similar, aunque es clave recordar que no tiene por qué darse de manera cronológica, ni todas las personas las van a superar de la misma manera, por lo que pueden variar y entrelazarse de diferentes formas.
La psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross, propone estas etapas como las más comunes:
- Negación: Suele ser el inicio del duelo, ya que es cuando nos cuesta más aceptar la realidad de la pérdida. Experimentamos una sensación de incredulidad, irrealidad o una negación activa de lo ocurrido, ya que de manera orgánica intentamos evitar lo sucedido, para amortiguar el impacto inicial de la pérdida.
- Ira: Es una de las emociones que pueden surgir como respuesta a la pérdida, ya que nace el que te sientas enfadado con la persona que fallecida, con otros seres queridos, o incluso contigo mismo o el mundo en general. Es importante, que te permitas sentir esta emoción y buscar formas saludables de expresarla.
- Negociación: Se produce un proceso de negociación entre el dolor y la pérdida, donde llevas a cabo promesas sobre lo que podrías haber hecho para evitarlo, o buscar explicaciones y formas de revertir la situación. Es importante recordar que el duelo es un proceso natural y que algunas cosas están fuera de nuestro control.
- Depresión: Es una respuesta común al duelo. El sentimiento puede ir desde una profunda tristeza, desesperanza, pérdida de interés en las actividades diarias hasta tener una sensación de vacío. Es una etapa desafiante, pero forma parte del proceso para integrar la pérdida.
- Aceptación: El hecho de que aceptes el duelo no implica que te olvides o nos deje de importar la pérdida. Aquí comenzaremos a integrar la pérdida en nuestra vida, comprendiendo la nueva situación de una manera que esta ya no interfiera en nuestro día a día de forma significativa. Y encontrando una nueva forma de seguir adelante.
Psicóloga Clínica con amplia experiencia en la terapia de duelo.