DEFINICIÓN
¿Ansiedad? ¿Ataque de pánico? ¿Es lo mismo?.
Lo primero que debes saber es que en ocasiones no resulta fácil diferenciarlos ya que ambos comparten mucha sintomatología física y mental.
Un ataque de pánico puede ocurrir de manera esperada o inesperada, pero tiene una corta duración en el tiempo, es decir se da de manera abrupta y después desaparece; en cambio la ansiedad suele permanecer tiempos más prolongados y responde principalmente a situaciones que te generan preocupación, miedo y/o angustia y en las que percibas poco o ningún control sobre ellos.
SÍNTOMAS
Los síntomas físicos que puedes sentir si estás sufriendo un ataque de pánico pueden ir desde lo físico como son: palpitaciones, temblores, sudoración, sensación de ahogo o dificultad respiratoria, pérdida de visión, boca seca, náuseas… y síntomas psicológicos como: pérdida de la realidad, sensación de mareo, visión en túnel, sensación de muerte…
Los síntomas que puedes sentir si sufres ansiedad, además de ser muy similares a los del ataque de pánico, se añaden otros como sentir una sensación contínua de preocupación recurrente, miedo por cosas que puedan suceder en el presente y en el futuro, que te pueden hacer sentir una sensación de angustia permanente . Lo que puede derivar entre otras cosas, a que vivas con una sensación contínua de inseguridad, dificultad para tomar decisiones o enfrentarte a cambios.
Puedes sentir a la vez un ataque de ansiedad que culmine en un ataque de pánico, y puedes sentir una ataque de pánico y quedarte con una sensación de ansiedad. En ocasiones puedes sentir los dos a la vez.CAUSAS
La mayoría de las veces no existe un único foco que cause ansiedad o que genere ataques de pánico.
En los ataques de pánico la gran mayoría aparecen de manera abrupta y sin nada evidente que los genere, aunque puede localizarse algún desencadenante como una mala noticia, la vivencia de un suceso traumático, enfrentarte a alguna fobia…
La ansiedad tampoco tiene una única causa u origen, puede ser desencadenada por estrés, por el trabajo, por relaciones sociales, por eventos traumáticos del pasado, duelos no resueltos, adicciones… y puede convivir junto con otros trastornos o desencadenada por una patología dual.
TRATAMIENTO Y CUÁNDO CONSULTAR
En los trastornos por ansiedad como en cualquier otro trastorno psicológico, siempre que sientas malestar, o que dificulta tu rutina diaria tienes que consultar y pedir una opinión profesional.
Es habitual que hayas intentado gestionarlo poniendo en práctica alguna herramienta, ya sea desde la distracción, la ingesta de medicación o mantenerte ocupado/a. Pero si no consultas con un profesional que pueda ayudarte a investigar por qué sucede esa sintomatología, es muy probable que ésta se cronifique.
En ocasiones esa primera consulta sucede con el médico de cabecera que es quién si lo ve necesario te prescribirá medicación para un uso puntual si ocurren ataques de pánico o un uso más duradero si tienes ansiedad.
La medicación puede ser el aliado de la psicoterapia para poder trabajar en sesiones y enfrentarse a ellas.
No todo el mundo necesita medicación ni es el primer paso para pedir ayuda psicológica.
Una vez que conozcamos tu caso y sintomatología, se establecerá una línea de tratamiento adecuada para reducir los niveles de ansiedad y poner en práctica herramientas que te ayuden en la gestión de la misma así cómo enseñarte qué hacer si sufres ataques de pánico.