¿Te has preguntado alguna vez si tu miedo a subirte a un ascensor o a un avión es normal o puede ser una fobia?
DEFINICIÓN
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que el miedo es una respuesta normal y adaptativa que tenemos los seres humanos ante objetos o situaciones que representan un peligro real. Por ejemplo, si estás en un río y ves que una piraña se acerca, te quiere comer, sientes miedo de forma natural. Por lo que esta emoción es necesaria para la supervivencia del ser humano. Sin embargo, si nunca has visto una y aún así te sientes mal físicamente, como con escalofríos, mareos, temblores y taquicardia cuando la ves en una imagen, puede ser que sufras una fobia a ese animal.
Cuando el miedo o ansiedad es intenso, persistente en el tiempo y desproporcionado ante algún estímulo o situación que no representa un peligro real, podemos hablar de fobia. Éstas pueden resultar ser incapacitantes para muchas personas. Situaciones como una persona que padece fobia a volar, y que por trabajo necesita coger aviones habitualmente, evitará esta situación intentando usar otros transportes alternativos. Si no pudiera, subirse en él le generará un grado alto de ansiedad, hasta el punto de tener un ataque de pánico.
SÍNTOMAS
• FÍSICOS
Se nos aceleran los latidos del corazón, temblamos, sudamos, sentimos escalofríos, nos podemos marear, nos duele el pecho, etc…
• PSICOLÓGICOS
Pensamientos distorsionados respecto a la situación. Como en la fobia a los ascensores, si nos montamos en uno, podemos pensar que se va a caer y nos vamos a morir, lo que nos genera ansiedad.
•CONDUCTUALES
Evitamos el estímulo temido a toda costa. Sobre la misma situación, si tengo que ir a un piso once, me subo los pisos por las escaleras.
Las fobias se clasifican dentro de los trastornos de ansiedad, por lo que este tipo de trastorno va a ir unido ineludiblemente a un determinado grado de ansiedad. Existen tres componentes en los que se puede dividir una fobia:
• Ansiedad anticipatoria. Aparece antes, al imaginarte que vas a montar en un avión.
• Temor. Miedo o ansiedad intensa que soportas difícilmente mientras estás dentro del avión.
• Conductas de evitación. No subirte al avión o tomarte algo que calme tu ansiedad para poder subir.
Normalmente no tememos al estímulo como tal, sino a las consecuencias que se derivan de él. Como tener miedo a las alturas, pero no porque temas a los edificios altos, sino al riesgo de caer al vacío. Sin embargo, algunas veces no sabemos por qué nos entra ansiedad o miedo a determinadas situaciones. Como que no sabes por qué tienes miedo a las mantis religiosas, y sabiendo que no son peligrosas, no puedes ni verlas en la televisión.
Las fobias pueden aparecer en nosotros por diversas razones:
• Un evento traumático
Un caso habitual, donde un animal te ha atacado en la infancia y ahora no puedo ni verlo.
• Mediante la transmisión de información. Por haber visto un documental de una catástrofe aérea.
• Mediante la observación de la fobia en otros. Por ejemplo, tu madre tiene fobia a los gérmenes y desde pequeño has aprendido a tenerles miedo. Aunque la mayoría de las veces, es tan inconsciente, que las personas no saben cómo lo han adquirido.
TIPOS DE FOBIAS
Existen muchos tipos de fobias, entre las que podemos pueden encontrar:
• La fobia social. Tienes un miedo extremo a conocer a otras personas, hablar en público, comer delante de otros. Ante la idea de sentirte evaluado y avergonzado por cualquier cosa que hagas o digas delante de otras personas.
• La fobia específica. Te da pánico montar en un ascensor, te desmayas al ver la sangre, no puedes ni nombrar un animal etc..
• La agorafobia. Temes o evitas el transporte público, estar solo fuera de casa, estar en espacios abiertos como puentes, hacer cola en un supermercado, etc… Ya que piensas que escapar podría ser difícil o podrías no disponer de ayuda si aparecen síntomas tipo pánico.
TRATAMIENTO Y CUÁNDO CONSULTAR
Si sientes que el miedo que tienes ante un estímulo o situación te está impidiendo hacer tu vida con normalidad, te sientes ansioso al pensar que te puedes exponer a él sin poder aguantarlo, es importante que puedas pedir ayuda para poder aliviar los síntomas y mejorar tu calidad de vida.
La terapia que ha mostrado más evidencia para tratar este trastorno es la terapia cognitivo conductual, específicamente la terapia de exposición al estímulo o situación fóbica. Existen diferentes formas de trabajar la exposición: se puede hacer en imaginación o en vivo -dependiendo del tipo de fobia-, de forma gradual o brusca -preferiblemente gradual-, acompañado o solo, etc… Por lo que es necesario poder hablar con tu terapeuta para que puedas encontrar la forma de abordar la fobia que sea más adecuada para ti. Por otro lado, podemos entrenar técnicas para manejar la ansiedad y trabajar los pensamientos distorsionados para sentirnos más seguros a la hora de exponernos a la situación que nos genera la ansiedad.
Una vez que el terapeuta conozca tu caso y sintomatología, se establecerá una línea de tratamiento adecuada para reducir los niveles de ansiedad y poner en práctica herramientas que te ayuden en la gestión de la misma así cómo enseñarte qué hacer si sufres ataques de pánico.