DEFINICIÓN
La esquizofrenia es un trastorno mental complejo y muy incapacitante. Las personas que lo sufren pierden o dudan constantemente de la realidad, lo que puede ser muy confuso, angustioso y estresante para ellas, al igual que para sus personas allegadas.
Es un trastorno en el que las funciones principales que tenemos los seres humanos, como los sentimientos, pensamientos, conductas y percepciones están distorsionados y no se ajustan a la realidad en la que vivimos todos los demás.
Al comienzo de la enfermedad, el paciente puede experimentar una serie de cambios en su pensamiento y conducta, percibiéndolos como extraños a sí mismo por lo que, en un intento de comprender estos fenómenos anormales que siente, intenta dar una explicación que pueda dar ‘’coherencia ‘’ a esas sensaciones formando de ese modo un delirio, avanzando en la sintomatología que después se presentará.
La esquizofrenia es un trastorno que suele evolucionar por fases, desde el inicio de los síntomas (fase prodrómica) hasta la recuperación clínica:
- Fase prodrómica: es bastante común observar esta fase (90% de los casos), cuya duración puede ir desde semanas a años (media de 2,3 años).
Se caracteriza por una gran variedad de síntomas, siendo los primeros en aparecer: los negativos (ej: problemas cognitivos como dificultad al procesar la información y tomar decisiones, dificultad para aprender para prestar atención, aplanamiento afectivo, como mostrar poca o ninguna emoción en el rostro, tener un lenguaje vago, mostrar apatía, pensamiento enlentecido, etc.), además de los síntomas afectivos (como estados de ansiedad intensos, depresión o irritabilidad principalmente, etc.). Es frecuente observar también un descenso en el rendimiento escolar o laboral, descuido en la apariencia o higiene corporal, dificultades de sueño y comportamientos algo extraños como murmurar en público. Puede que la persona con dicho trastorno tenga una vivencia de estar sobreestimulado, con dificultad para pensar y sintiendo perplejidad por todo lo que le rodea.
- Fase activa o de recaída: esta fase muestra de forma más evidente la sintomatología positiva. Es en esta fase donde generalmente se realiza el diagnóstico, siendo común que los síntomas psicóticos dominen el trastorno, aunque los síntomas negativos sigan estando presentes. La persona con el diagnóstico pasa de la perplejidad a la certeza absoluta de lo que está viviendo.
- Fase residual: esta fase comienza con la recuperación de la crítica de lo que la persona experimenta. Vuelven a predominar los síntomas negativos (empobrecimiento del lenguaje y del pensamiento, pobre expresión de emociones, abandono en la higiene personal, etc.). A veces quedan síntomas positivos pero más atenuados y la persona puede hacer crítica de ellos. En esta fase la dimensión afectiva (sobre todo síntomas depresivos, aunque también culpa, miedo y nerviosismo) tiene una importante presencia, aumentando el riesgo de suicidio.
- Fase de recuperación: estabilización de los síntomas o mejoría clínica, así como del nivel de funcionamiento social, escolar o laboral.
SÍNTOMAS
‘’Los síntomas iniciales de la esquizofrenia pueden pasar desapercibidos por los amigos y familiares ya que se pueden expresar como cambios en la personalidad, en el humor, mediante aislamiento social, problemas de concentración, dificultad para dormir y aumento de tensión interna. Pero a medida que avanza la enfermedad la sintomatología pasaría a ser más intensa y extraña’’
Aparte de lo mencionado anteriormente, para poder hablar de un diagnóstico de esquizofrenia, tiene que haber aparecido de un brote psicótico, en dicho episodio tenemos que haber padecido al menos 2 o más de los siguientes síntomas (siendo necesario que al menos uno ellos sea alucinaciones, ideas delirantes o lenguaje desorganizado):
- Ideas delirantes (por ejemplo tener una creencia firme de que estás siendo perseguido por otras personas, sin ninguna evidencia que lo apoye, creer que te están robando tus pensamientos o que te han extraído algún órgano sin dejar cicatriz, etc.).
- Alucinaciones (como escuchar voces que te critican cuando nadie te ha hablado, ver a otra persona delante de ti pero que en realidad no haya nadie, sentir que te están quemando, etc.).
- Lenguaje desorganizado (puede ser incomprensible e incoherente para quien lo escucha)
- Comportamiento catatónico o gravemente desorganizado (la persona hace cosas que parecen extrañas a los demás, se mueve sin ningún motivo o puede incluso mostrar posturas que no son normales)
- Síntomas negativos (por ejemplo mostrar poca o ninguna emoción en el rostro con contacto visual escaso, pueden parecer fríos ante los demás; también se puede ver una disminución en el habla, dando respuestas con una o dos palabras de forma vacía; pueden no experimentar placer o mostrar poco interés por sus actividades anteriores; y no tienen interés por relacionarse con los demás)
Para establecer el diagnóstico, los diferentes signos de la enfermedad tendrían que estar presentes durante al menos 6 meses (en este tiempo se pueden incluir el brote psicótico, los síntomas prodrómicos y los residuales) y generar una gran interferencia en la vida de la persona.
No sé si quitar lo amarillo o introducirlo arriba en la fase activa
TRATAMIENTO
Existe una amplia variedad de opciones de atención que pueden ayudar a las personas que padecen esquizofrenia, entre ellas podemos encontrar: medicación, psicoeducación, intervenciones familiares, psicoterapia y rehabilitación psicosocial (ej.: capacitación en aptitudes para la vida).
La medicación antipsicótica resulta esencial, sobre todo en las fases activas de la enfermedad, reduciendo la sintomatología psicótica si se siguen las pautas recomendadas.
En el resto de fases de este trastorno es muy importante poder trabajar desde el ámbito psicológico. En la etapa prodrómica sería esencial trabajar la psicoeducación con la persona afectada y con sus familiares, para poder comprender mejor esta enfermedad y conocer los recursos con los que pueden contar para afrontar el trastorno de la mejor forma posible. También se les puede enseñar a detectar pequeños cambios en las conductas que pueden anteceder a un brote psicótico y de ese modo poder intervenir lo más rápidamente posible, antes de que avance. Desgraciadamente en muchos casos, el paciente carece de conciencia de enfermedad y no cree que necesite tratamiento alguno. Estas personas necesitan comprensión, paciencia y apoyo, por lo que es imprescindible poder contar con la ayuda de los familiares para poder resolver inconvenientes antes de que avancen los síntomas.
La psicoterapia puede resultar muy útil para establecer una relación de colaboración entre la persona con esquizofrenia, sus familiares y el médico. De esta manera, la persona aprende a comprender y manejar mejor su trastorno, a tomar los fármacos antipsicóticos según lo prescrito y a controlar las situaciones estresantes que puedan agravar su enfermedad.
Las personas que sufren de este trastorno y los familiares que los acompañan muchas veces llegan con miedo, pánico, ansiedad, etc. ante lo que les espera, viendo un futuro negro con pocas posibilidades. Es importante saber que esta enfermedad puede ser controlada y que aunque forme parte de su vida, los tratamientos actuales pueden ayudar a mejorar el funcionamiento de su día a día y a lograr metas personales de su vida (como terminar una carrera, trabajar y tener relaciones personales satisfactorias).
Bibliografía
Asociación Americana de Psiquiatría. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5ª ed.)
Belloch, A., Sandín, B., y Ramos, F. (2020). Manual de Psicopatología (2ª edición). Vols I. Madrid: McGraw Hill Interamericana