“Tengo baja autoestima”
“No me gusto lo suficiente”
“Debería aceptarme cómo soy”
Seguro que has escuchado o incluso verbalizado esas frases. En primer lugar deberías preguntarte, qué es para tí tener buena autoestima, conocer el concepto y definición que tienes de ella, porque entonces obtendrás información de este y de otros valores que forman tu persona.
El concepto de autoestima comienza a construirse en la infancia, aquí son nuestras figuras de apego, padres, madres y cuidadores más cercanos, los que con sus observaciones, comentarios, y con aquello que valoran de nosotros y nosotras, empiezan a definir nuestro autoconcepto.
Al principio el concepto que tenemos de nosotros y nosotras se forma por la imagen que los demás tienen y que nos devuelven. A través de sus validaciones nos validamos nosotros, a través de su mirada, nos miramos y aprendemos a confiar en nosotros y nosotras mismos.
Más tarde en la adolescencia, nuestro autoconcepto sufrirá una crisis, en esa búsqueda de identidad, tendemos a compararnos con nuestro entorno, en este caso con nuestro grupo de referencia. De nuevo otra vez la imagen externa tendrá un peso importante e influirá en nuestra autoestima.
La autoestima, por tanto, vemos que es un entramado de valores, de conceptos e identificaciones con el entorno, y de la aceptación o no aceptación de estas imágenes.
Conocernos a fondo, saber quienes somos, qué queremos, qué nos gusta, pero también conocer quién no somos deshaciendonos de patrones o legados que hemos adquirido, conocer lo que rechazamos de nosotros, construir nuestras creencias y aceptar aquellas que no podamos cambiar, forma parte del trabajo terapéutico que se realiza al abordar el entramado de la autoestima.
Como ves, este concepto es cambiante y tiene vida propia, y lo más importante por supuesto que tenemos control sobre él. Una autoestima sana, segura y estable es fundamental para nuestro bienestar. Sentirnos orgullosos y orgullosas de quiénes somos, de nuestro logros, de las cosas qué somos capaces de hacer incide directamente en nuestra valía.
Trabajar la autoestima, es mejorar la relación qué tenemos con nosotros mismos y que por ende repercutirá en la relación que establecemos con los demás.
Cuándo trabajas la autoestima, aprendes a quererte, cuidarte y respetarte y podrás relacionarte con los demás de manera segura y poniéndo límites.